Un nudo se aprieta, subiendo a la garganta, si te veo. No lo creo, aún no me lo creo. Algo distinto, igual que siempre, siempre reo. Esclavo de un destino tuyo, prisionero te deseo. Siempre tuyo dije que sería, seria no me creías y, sí, no miento ni pordioseo, si te dije que te quería, te quería, pero claro, menos de lo que te querré y menos de lo que te quiero.
Dicen que un “te quiero” vale más que mil palabras, ¿o no? Muchas sobran antes de decirlas, muchas faltan cuando se escucha la segunda de las dos. “Quiérote” decían los antiguos. Algunos lo han llamado amor, otros obsesión. Algunos le tienen miedo, pero ¿quién no? El amor tiene un doble filo que pasa desapercibido si no tienes precaución.
Si te llega, cuidado. Es más difícil enamorar que caer enamorado. Es peligroso, un sinsentido aparente que recala en la paradoja más común en los sentimientos del ser humano. ¿Qué es el amor? Primera linea de este escrito, queda totalmente retratado, si sucede por los siglos de los siglos, amén de todos los que se hayan cruzado.
Amor hay uno en tiempo, no en espacio. Si las cosas suceden de una forma debe de ser por algo concreto (o abstracto) que domine nuestro tiempo, nuestra vida y forme nuestro pasado. Naces predispuesto a enamorarte de cualquier persona, pero el tiempo cruza caminos, separa otros y hace que tu primer amor perdure en él, en el tiempo, hasta que tu cuerpo desfallezca a su lado.
El tiempo pone a cada uno en su lugar, y a mí me puso junto a ti. El primer amor de una vida no se olvida, es el que te hace feliz. El tiempo, que todo lo cura, daña sin sentido al que no encuentra el camino del amor que tiene aún por descubrir. Hay muchos en espacio, uno en tiempo, es lo que quiero transmitir. Por mucho que pase el tiempo permanecerá el recuerdo y nunca lo podrás disuadir, un mundo sin fin.
Solo basta un olor, una canción. Solo basta un sitio, un lugar, una situación. Solo basta el roce de unos labios, una lágrima viva o un abrazo de compasión. Es el doble filo del que hablaba. Si la fuente de esos besos, si esos labios, no son los que te enamoraron; si los ojos que te miran, esos, no son los mismos lloraron con tu huida; si el aroma no es el perfume que levantó cada poro de tu piel, más aún si se parece; el doble filo te raja y te hiere el corazón desangrándolo con su vaivén, tu vida es tu muerte y sigues solo con tu dolor. El amor nunca muere porque siempre mata antes de que puedas aguantar que marchó. Pero, muerto el perro, no morirá el amor.
Palabras fruto del miedo. Un corazón siempre siente frío cuando llega el invierno. Tener suerte es que el tiempo, caprichoso, te cruce con el amor adecuado en el momento perfecto. Tener suerte es poder compartir todo lo que quieres, y viceversa, que tu alma encuentre su complemento. Tener suerte, señores, es lo que yo tengo.
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