martes, 2 de marzo de 2010

El momento más emocionante de la vida: la muerte

Miedo a caer, o el sufrimiento de haber caído... tropezar una y otra vez con la misma piedra en el camino... desgastar la suela por todo lo recorrido... ver que se llega al final, un final inmerecido... tranquilizarse y meditar lo que se hace... la escapada fácil propia de una derrota en la primera fase... llegar al final y ver que nada era como antes... Porque todo cambia cuando el tiempo pasa lentamente... las cosas se van, se cambia tu ambiente... todo se torna en despedidas y sabores amargos... algunos cortos y efímeros... otros interminables y largos... y es que la vida es despedirse y decirle al mundo adiós (y no hasta luego, como dice la canción). Y si la amistad se tiene que romper que sea cuanto antes... porque lo que se tiene que hacer primero es siempre lo más importante... porque el Sol no importa si no es brillante... y nada nos ayuda si no nos empuja hacia delante...
Por eso estoy vacío, pero también tranquilo... porque lo que de vacío está lleno siempre queda vacío... porque nada que está vacío se llena de algo inservible, pues el hueco que ocupa el vacío es irreversible...
Como todo ciclo todo comienza con el fin de algo... pero qué remedio si lo que tengo es el residuo de lo que queda cuando falto... si estoy no disfruto de ello, porque no queda nada... porque es el momento en el que deseo mi almohada... dormir en mi cama, soñar con cuentos que no se acaban... que suene el despertador de la rutina y rompa los sueños de una simple, y liviana, bofetada... Desarroparme, o que me desarropen... y sentir el frío como me carcome... sentir que mi entrañas se llenan de eso a lo que la gente llama vacío... sí, a lo que queda cuando nada ni nadie te acompaña y te estás muriendo de frío... Que te arropen después, pero siendo ya tarde... más vale nunca que tarde les diré a mis hijos como padre... odio que las cosas no lleguen cuando tienen que llegar, y que encima tenga que agradecer el desplante... Que sea cuando tiene que ser, o nunca... porque si no llegó no tengo que pagar por ello porque no tengo la culpa...
Impaciencia, quizás algo de delirio... me vuelvo loco con el poco sacrificio... el sudor del aprieto o el calor del cariño... prefiero que me olviden y que empiecen de nuevo , tratándome como un niño...porque si me tratan como adulto, como adulto respondo... y pido la responsabilidad que debe caer sobre tus hombros... la que no me das, y la que apenas recibo... y es que creo que pido mucho, incluso más de lo que (inútilmente) escribo...
Y por eso digo que no se me eche cuenta... que lo que escuchéis sobre mí la gente lo inventa... que olvidéis lo que digo, así como lo que mi semblante aparenta.. que me odiéis, así mi mente despierta... que tenga que ganarme vuestro cariño, siendo esa mi principal meta... que valore lo que pierdo para que así lo merezca... y que hagáis lo mismo que yo aunque no os apetezca... porque siempre es bueno mirar hacia tu interior y hacer una limpieza... ver que no manda tu corazón y que lo hace tu cabeza... poder cambiar ese error y demostrar con delicadeza que lo que no se aprende con amor no nos lo enseña la naturaleza...

Las cosas naturales, el ser humano como raza... y coger mi libreta, sentarme en un piedra a observar que pasa... la ciudad como grupo, como masa... gente huyendo despavorida (incluso de sus casas). Somos imprevisibles, dentro de la previsibilidad... y lo que no quede en los escritos queda aún por demostrar... que llegue lo que llegue, o mejor, lo que tenga que llegar... que seguiré sentado en mi piedra con mi libreta para anotar... anotar un día menos de vida, o quizás un día más... uno más de experiencia conseguida, uno menos de experiencia por alcanzar... la vida que me queda no sé de cuanto tiempo será... es lo mejor que tiene, que no sabes cuando acabará... puede ser hoy, mañana... mil años más... y es que si supiera cuando me llegaría la muerte moriría al instante, porque, a pesar de lo que me digan, a veces sigo pensando que no hay nada que sea más emocionante...