Abro los ojos sin verte, un nuevo día amanece. Sudo tapado por las mismas pesadillas que me hicieron dormir por cansancio y malestar tantas veces. Un día más, uno más mientras crece. Tengo lo que quiero, no sé si tienes lo que mereces. Nada es más fantástico, todo es lo que parece. Momentos inolvidables, recuerdos que suman meses... Es lo que bonito que tiene que algo crezca en belleza, no solo de tamaño, sino cual flor que florece.
Miro atrás y no veo el comienzo, veo un horizonte perfectamente trazado. Por el día veo el Sol, y puedo tocarlo. Por la noche se lo traga la inmensidad del mar del pasado. Y sufro, por arrepentimiento, por cansancio. Mi corazón no huye de pensar en los fallos y no tengo al tuyo para consolarlo. Sufro cada noche, porque no estás a mi lado.
Pero las estaciones pasan, y el invierno se irá alejando. Cada vez saldrá más tiempo diario el Sol, quien podrá acariciar mi pelo de intento dorado. No quisiera quemarme, y que nuestra relación se conjugase en pasado ya que me diste la luz y veo gracias a ti que merece la pena intentarlo.
Obtener algo que no mereces es cuestión de suerte. Mantenerlo es duro y necesitas ser fuerte. Tenerte todo el día en mi cabeza, no parece ser suficiente. Quererte como nadie te quiere, decirlo y ser valiente. Sin poder cambiar lo hecho puedo decidir qué hacer, y decido vivir por ti, para quererte; y morir por ti, si mueres... porque no podría vivir en una noche eterna pensando que tus ojos permanecerían siempre cerrados ocultando los soles que me mantienen, ni que dormirías, sola, para siempre.