miércoles, 12 de octubre de 2011

Nos quiere

El amor, caprichoso, nos quiere. Aunque parezca que se va, aunque parezca que viene, no se mueve. La creencia de que nos abandona, o la de que solamente entretiene, son lagunas, algunas, que hieren. La tierra es firme, y el camino está construido. Se pueden borrar las huellas, la senda o eliminarla del mapa, pero nunca se podrá borrar lo que se ha recorrido. Es difícil, si lo piensas, eso de someter al olvido. Cuando intentas olvidar algo tienes que recordar por qué quieres hacerlo, y qué era eso que habías vivido. Cuando olvidas sin querer es porque todo lo que sientes ya se ha ido y no, puedes estar tranquila que mi corazón hace por ti cada uno de sus latidos.

Con diferencia, lo mejor, es cuando piensas que se fue, y vuelve el amor. Esa sonrisa que se pierde, una especie de reconciliación que te dice que nunca se fue porque siempre te acompañó. Te sigue siguiendo, y nunca se separó, la laguna que hizo estragos al marinero que, en ella, se perdió. No me perdí, y no porque sepa navegar en estas lagunas peligrosas... no me perdí porque sabía perfectamente que tú eras mi meta, y que cuando te encontrara estarías igual de preciosa. Algo rara, diferente y un tanto mojada por este agua pantanosa... Pero volviste perfecta, intacta, reluciente y cariñosa.

Hay muchas cosas que me hacen pensar que lo nuestro es especial porque, cuando nos juntamos, siempre olvidamos lo demás. No porque no nos importe, si no porque nos importamos mucho más. Te quiero y me quieres, te siento y me sientes... y siempre eres capaz de hacerme sonreír y disfrutar...

Quiero quererte, que no se te olvide nunca. Piensa que mi vida tiene sentido por tu culpa.
Quiero quererte, y quiero que me quieras. Y querré querer todo esto hasta el día en el que muera.
Quiero quererte, y quiero que sea para siempre. Quiero quererte, quiero quererte.
Quiero quererte, y me muero por ti, princesa. Me muero por ti, y por tu mirada cada vez que me besas..