Pensaba. Si te dejara escapar, ¿qué sería capaz de retener? No podría retener una sonrisa, una mirada, ni podría volver a querer. ¿Qué ocurriría con todo lo que podría perder? No podría, por valor, ver que tus labios son dueños de otra piel. Podría por poder, con mirada podrida, observar como muero sin saber qué debo hacer.
Lo que no debía hice, y no se puede remediar. Algo moría mientras te ibas cuando consentí que huías sin más. Corazón herido, mira hacia arriba, no me verás más. Cuando un cuerpo muere el alma aguanta, pero ese cuerpo muere si su alma se va. Siempre fiel, hoy te despides y ya está. No te vayas por favor, dame otra oportunidad. ¿Qué tienen esos labios? Seguro que están llenos de sal. No te hice herida alguna que esa sal deba curar.
Pienso. Cuando se va todo, solo te quedas. Tranquilo y cabizbajo rebuzno en mi silla de enea. No quiero oro ni nada, perdí mis riquezas. Hoy solamente lloro, preso, agarrado a mi reja. Sé que no lloras, hoy que, de nuevo, me dejas. Sé que no imploras a nadie, y que ya no me rezas. Tu dueño cambió, amuebló tu cabeza y la vida que quieres la tienes, según me confiesas. ¿Por qué volviste hoy, princesa?
No hablamos desde hace mucho, aunque sé que te va bien. Te tratan como mereces, pórtate bien. Quizás pequé de novato, y el amor me jugó un revés. Me ganó la partida, la misma que me hizo perder. Ahora espero, mi vida, que quieras, algún día, volver.
Más rebuznos. Habláme de él. ¿Te quiere? ¿Te hace querer? Es muy peligroso lo primero sin lo segundo, peor es que fuera al revés.
Burro cuando pienso, meloso si te escribo. La miel no se hizo para la boca del borrico, suscribo. Pero la melancolía, y el miedo a no ser correspondido, hacen que hoy vuelvas de nuevo, a sentir mi latido.
Dormiremos juntos, pero al alba habrás partido. No recordaré la noche, ni lo que sentí, porque volverá a ser como antes, totalmente distinto. Déjame una carta al menos, que pueda leer lo que he sentido. Hoy, al ver que volviste, no me sentí mucho más vivo. Sé que tu dueño cambió, me resigno. Espero que te cuide bien, como yo hice tanto tiempo como el mejor de los amigos.
Por escrito queda, la conversación con un alma que vuelve. Cambió su dueño, mi amor la tiene. De vez en cuando, con la nostalgia, viene. Conversamos un rato de males y bienes. Cuando se va no me vacía, no es la primera vez que ocurre, y sé que siempre vuelve…
No se me va mi amor, sino que a mi amor vuelve mi alma. Hace mucho le entregué un corazón que parecía que me traicionaba. No me dejaban, ni olvidaban, solo se mudaban al palacio de los sueños, que mi cuerpo siempre soñaba. Estar enamorado es la mejor sensación del mundo para un cuerpo sin alma. Porque ya no es mía, y solo viene de visita, mi alma del alma.
martes, 5 de junio de 2012
Vuelves con Nostalgia.
Pensaba. Si te dejara escapar, ¿qué sería capaz de retener? No podría retener una sonrisa, una mirada, ni podría volver a querer. ¿Qué ocurriría con todo lo que podría perder? No podría, por valor, ver que tus labios son dueños de otra piel. Podría por poder, con mirada podrida, observar como muero sin saber qué debo hacer.
Lo que no debía hice, y no se puede remediar. Algo moría mientras te ibas cuando consentí que huías sin más. Corazón herido, mira hacia arriba, no me verás más. Cuando un cuerpo muere el alma aguanta, pero ese cuerpo muere si su alma se va. Siempre fiel, hoy te despides y ya está. No te vayas por favor, dame otra oportunidad. ¿Qué tienen esos labios? Seguro que están llenos de sal. No te hice herida alguna que esa sal deba curar.
Pienso. Cuando se va todo, solo te quedas. Tranquilo y cabizbajo rebuzno en mi silla de enea. No quiero oro ni nada, perdí mis riquezas. Hoy solamente lloro, preso, agarrado a mi reja. Sé que no lloras, hoy que, de nuevo, me dejas. Sé que no imploras a nadie, y que ya no me rezas. Tu dueño cambió, amuebló tu cabeza y la vida que quieres la tienes, según me confiesas. ¿Por qué volviste hoy, princesa?
No hablamos desde hace mucho, aunque sé que te va bien. Te tratan como mereces, pórtate bien. Quizás pequé de novato, y el amor me jugó un revés. Me ganó la partida, la misma que me hizo perder. Ahora espero, mi vida, que quieras, algún día, volver.
Más rebuznos. Habláme de él. ¿Te quiere? ¿Te hace querer? Es muy peligroso lo primero sin lo segundo, peor es que fuera al revés.
Burro cuando pienso, meloso si te escribo. La miel no se hizo para la boca del borrico, suscribo. Pero la melancolía, y el miedo a no ser correspondido, hacen que hoy vuelvas de nuevo, a sentir mi latido.
Dormiremos juntos, pero al alba habrás partido. No recordaré la noche, ni lo que sentí, porque volverá a ser como antes, totalmente distinto. Déjame una carta al menos, que pueda leer lo que he sentido. Hoy, al ver que volviste, no me sentí mucho más vivo. Sé que tu dueño cambió, me resigno. Espero que te cuide bien, como yo hice tanto tiempo como el mejor de los amigos.
Por escrito queda, la conversación con un alma que vuelve. Cambió su dueño, mi amor la tiene. De vez en cuando, con la nostalgia, viene. Conversamos un rato de males y bienes. Cuando se va no me vacía, no es la primera vez que ocurre, y sé que siempre vuelve…
No se me va mi amor, sino que a mi amor vuelve mi alma. Hace mucho le entregué un corazón que parecía que me traicionaba. No me dejaban, ni olvidaban, solo se mudaban al palacio de los sueños, que mi cuerpo siempre soñaba. Estar enamorado es la mejor sensación del mundo para un cuerpo sin alma. Porque ya no es mía, y solo viene de visita, mi alma del alma.
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