domingo, 15 de noviembre de 2009

Loco de mente y demente.

La locura del cuerdo los locos la desean… es similar a la de ellos pero sin que nadie la vea… todos somos locos si nos miramos dentro… la diferencia es simplemente cuestión de comportamiento… el loco avisa de lo que es sin miedo alguno… hace tonterías y arriesga sin temor ninguno… el cuerdo hace lo mismo, pero siempre con elegancia… valora lo que gana y al perder quita importancia… piensa que la vida es un instante, que hemos venido para disfrutarla… el loco no sabe nada, ni si es corta, ni si es larga… él siempre arriesga para sufrir la diversión de vivir… algo que solamente a base de locuras se puede conseguir…
Y se puede ser un loco de los que hay ahora… de los que cantan en público, de los que ríen… de los que lloran… de los que saben que no deben hacerlo y aun así se enamoran… de los que ven lágrimas y colaboran… un loco de los que a pesar de que escuchan canciones de amor no añoran… disfrutan de la vida y de todas sus mejoras… unos locos que hacen cualquier cosa y la bordan… que por muy locos que estén siempre tienen a mano una idea ingeniosa…
Pero es que los cuerdos de los que empecé hablando no se distancian mucho de los locos contemporáneos… porque los ideales, comportamientos, las escalas de valores… todo ha ido cambiando… “La juventud de hoy en día está echada a perder”, dicen nuestros ancianos… hecho comprensible, pero que no comparto… antes sí había locos, pero locos de los malos… de los que por faltar al respeto te lo perdían completamente y te crucificaban de antemano… Aristóteles decía que ninguno de los dos extremos son buenos… hablaba de un justo equilibrio que nunca conseguiremos…
Y la verdad, cuesta creer que me consideren un loco… solamente vivo mi vida a mi ritmo, que no es poco… altibajos que me inundan me la hacen más divertida… pudiendo contar millones de anécdotas entretenidas… y es lo que quiero que veáis, y hacéroslo ver en definitiva… que una vida sin locuras no es vida, sino una muerte primitiva…preventiva, de las que hacen daño… de esas que vives muerto mientras van pasando los años… de esas que sabes que no puede seguir así… porque desde hace tiempo perdiste la sensación de vivir…
Me avisaron de que no me enamorara de ti hace poco… sonriendo los traté de locos… les tengo que dar la razón por todo… darle la razón pero no “como a los locos”… cuesta decirlo pero aquí lo dejo plasmado… los locos me aconsejaron que no lo hiciera y por loco te he amado…
Y por esto rescato la definición de loco que puse en el segundo párrafo… a pesar de no seguir la locura de un loco me volví un cuerdo, sordo… un náufrago… alguien que navegando entre la cordura y la locura quedó casi ahogado en medio de un mar de dudas… Ahí estoy, y no sé cómo salir del mar ni para dónde… lanzo siempre preguntas pero nadie me responde… la locura es algo que me gusta… la cordura me asusta… y quizás quede aquí en medio de la nada siendo simplemente lo que me venga en gana…
Dicen que los genios son locos hasta que su idea triunfa… pienso que un genio está siempre en la acera de la locura… a veces veo barcos de genios rumbo recto a la cordura… una vez que su idea triunfa y es madura… pero cuando mueren vienen siempre a mi lado, aquí al mar… la frontera entre el loco y el genio es difícil de observar…
Yo sé que estoy loco, pero no me avergüenzo de ello… solamente sé que soy un loco, pero un loco de los nuevos… más que por todas las razones que dije, por una en especial… porque sé que aunque no debo, me vuelvo siempre a enamorar…