lunes, 11 de febrero de 2013
El derecho a ser olvidados
“Qué somos”, o “cuál es la razón de nuestra existencia”, son preguntas con muchas respuestas. Quizás, tantas como individuos que (se) las cuestionen. Pero por encima de esas preguntas, infinitamente irresolubles para el Ser Humano, está la de “qué queda de nosotros”.
Parece ser que la única forma de pervivir por generaciones es encontrando los diez avances del siglo, véase en la física clásica, o siendo futbolista. Si no, estás condenado al olvido.
El derecho a ser olvidado en vida se está viendo violado continuamente por plataformas sociales que no hacen más que recordarte qué fuiste (en el mejor de los casos) o qué quisiste dejar de ser (en la mayoría). Pero toda la lucha termina cuando mueres, como todo. Tus hijos se referirán a ti como “padre” (o madre, no se me enfaden), tus nietos hablarán de ti como “abuelo”. Quizás, si eres afortunado y tuviste hijos tempraneros, que tuvieron hijos tempraneros, y vives los años suficientes, puede que se refieran a ti como “bisabuelo”. Ya está. Mucho lío tiene que haber en una familia para que te denominen “tatara-x”.
Esto quiere decir que, si amasaste mucha fortuna (más que la que pudieran gastar tus hijos y los hijos de tus hijos) serás “antepasado”. Todos se referirán a ti como antepasado. Curioso, ni “pasado” siquiera.
Hablamos de que en cien años no eres nadie, absolutamente, salvo que salgas en los libros de historia o física, donde adolescentes con más hormonas que cabeza te maldecirán, sin sentido, por el simple hecho de haber nacido. O eres futbolista, y serás siempre recordado, incluso alabado, por los eternos rivales que, aun sin ver una jugada tuya, dirán que eras “magia”.
Eso, suponiendo que escribas Historia en el buen sentido. Parece ser que hay políticos que piensan que serán olvidados sin más. Un signo más de ignorancia.
Por eso, el deseo de perdurar es tan utópico como común. Un graffiti, para el que pinta, es la expresión del sentimiento, visible para el mundo y duradera en el tiempo. Pronto será tapada por un cartel del showman (en el mejor de los casos) del momento. Esa es la eternidad de la que hablo. Solamente somos eternos para alguien, algunos si me apuras, si no viene un payaso a eclipsar nuestra existencia, o lo que fue de ella.
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