domingo, 13 de diciembre de 2009

Suelo rugoso, suelo doloroso...

Esperar…desear… esperar lo deseado no deseando esperar… desesperar… buscar… no encontrar… saber lo que quieres y dónde está…inalcanzable, sobrenatural… tener que esperar de nuevo, sabiendo lo que toca esperar… Y no gusta, pero en el fondo lo hace más especial… y es lo que hace al cariño un sentimiento de verdad… una realidad… algo que con las manos es imposible tocar, pero sí acariciar… mostrar cariño sin miedo es la primera forma de empezar a amar…
Expresas, pero también reclamas… ¿quién ha hecho un masaje sin esperar que se lo hagan?... es lo mismo, nada más que un grado más en el compromiso… es como la diferencia entre deslizar tu cuerpo entre un suelo rugoso y otro liso… uno raspa, el otro te da más velocidad… uno te frena poco a poco… con el liso chocarás duramente al final… y es que las cosas que duelen poco a poco son las que mejor se sobrellevan… porque no es lo mismo ir perfectamente y chocar de cara que frenarte antes (aunque el dolor sea el que te frena…) Hay que valorar siempre y tener en cuenta la balanza y hacia donde se declina… la opción más importante es la que siempre determina… y es que la cosas se hacen siempre con el perjuicio del que se ilusiona y del que mima… recibe los mimos y cariños de manera asesina… Cuesta decirlo pero quiero que os deis cuenta… que aunque os seduzca la mentira, la verdad es la cierta… y quiero que me digáis (con la boca grande, bien abierta): Juan tenías razón, casi siempre aciertas… y es que desde fuera se ve el fútbol mejor… se ven las jugadas los pases y el espectáculo en todo su esplendor… se ven las cosas venir, vengan desde donde vengan… espero que cuando salte yo al terreno de juego me ayuden, y que sepan… no es lo mismo ayudar que saber hacerlo… hay quien quiere pero no sabe, y quien sabe pero no quiere hacerlo… amigos quedan pocos y eso es cierto… pero eso es lo que hace que los que queden sean verdaderos…
Y es que lo ves y es tremendamente fácil a decir verdad… asimilemos la vida a una partida de ajedrez, pero particular… el peón es la ficha más importante, y la torre la más elegante… el alfil la más fiel y el caballo la pobre solitaria saltarina errante… el rey, la reina… a quién le importa… no me molestan pero tampoco me aportan… Su papel es importante (en la historia) pero en mi vida diaria no recaerán en mi memoria… a pesar de ser una estabilidad nacional creo que están sobre valorados… por eso reitero lo del principio y valoro al peón como el mejor situado…
Y es que ya lo dijo la Biblia en las Bienaventuranzas y sus predicciones sobre el reino de los cielos… si existe Dios le ruego que me cure lo que siento… quiero poder volver a ser insensible en un mundo impredecible… un mundo tan especial como difícil, voluble, irascible… un mundo que se vuelve loco (como tú a mí) y que es el causante de que cada momento que tenga me siente a escribir…
A modo de catarsis lo uso últimamente… para limpiar mis pecados, mis obsesiones, vaciar mi mente… y es que cuando escribo es como si vaciara lo que siento en el papel que tengo por delante… un papel que, a decir verdad, es cuanto menos fiel y constante… nunca me falló, ni cuando más lo necesitaba… le debo tanto que al hablar de él hasta se me cae la baba… y quiero alabar esto que ahora mismo estoy diciendo… el poder del lenguaje y su entendimiento… lo digo mientras hablo, mientras estoy escribiendo… plasmo mis alegrías, mis penas, mi sufrimiento… Ahora solamente puedo plasmar agobio, y un poco de positivismo… ni mi vida ni mi carácter, desde que me enamoré de ti, volvieron a ser los mismos…