domingo, 6 de mayo de 2012

Gracias a ti

Hay poco que añadir que este señor no haya dicho en el campo. Nadie con un escudo tan grande había saltado tan alto. Por encima de rivales, competiciones y por encima de los años. A su lado todo parecía más fácil con los trucos de este mago magno.

Controles imposibles, goles importantes… ahora todo será más difícil que antes. La gloria roja se lleva en el escudo que el maliense engrandeció y portó por todo el mundo de la manera más elegante.

Porque si hay algo que define a este gigante es la palabra elegancia. Muchos años gritando dentro del campo y, fuera, sin alzar la voz ni pronunciar palabra. Flotaba con el balón, victorioso cada vez que saltaba… atacando cada minuto y defendiendo cada falta. Lo echaremos tanto de menos que parece que el bicampeón de Europa ya perdió parte de su gracia. Una vida sin Alfredo puede hacerse algo larga. Vino el año del centenario a demostrar cómo se ganaba. Batió récords y consiguió el cariño de la grada. Este año apenas apareció, y miren que temporada.

El SEVILLA F.C. pasará a ser un poco más minúsculo sin el gigante. Tendremos que esperar otro milagro, mesías o algo del estilo de lo que ya hemos disfrutado con su arte. A fin de cuentas, no sólo es el “equipo de la casta y el coraje”. Es el equipo más grande de Andalucía, que no se olvide, pero no es bastante. Necesitamos un líder que nos devuelva la gloria que tú, Alfredo, nos regalaste.

Porque el fútbol es cuestión de ciclos, pero hay quien no los respeta. Junto a compañeros como Dani, Jesús, Drago, Antonio o Renato trajiste una gloria que es nuestra. Recordaremos mucho tu talante, coraje y tu fuerza, la que contagiaste a una grada que siempre te recuerda.

Por eso, si nos dices adiós, lloramos. Si nos despides con tu atención, te damos nuestro calor y, lloramos. Si antes de irte nos regalas un último gol, cómo no, también lloramos, como tantas veces hicimos en Eindhoven, Glasgow, Madrid, Barcelona o Mónaco. El Sevilla F.C. somos nosotros y sin ti, el Sevilla F.C. parece que no es, así como nosotros tampoco.

Muchas gracias, eterno.

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