sábado, 23 de octubre de 2010

No siempre, pero a veces pienso.

A veces pienso en el sentido de la vida ¿Qué será? La vida es sufrida pero creo que no compensará... hay que tener una razón de vivir por encima de las demás y para descubrir que cada vez que disfrutes lo harás mejor que nunca, como no lo has hecho jamás...
A veces pienso en el sentido de la vida y hago preguntas tontas... pero si las preguntas son malas, ¿las respuestas verdaderamente importan? Creo que no, con las preguntas sobra... quiero ser capaz de demostrarle a los demás que sin cotillear también se saben las cosas....
A veces pienso en el sentido de la vida y disfruto cuando lo encuentro. Pequeños lagos se forman que se secan en un reencuentro... Soy feliz a tu lado, y disfruto con lo nuestro... soy un pobre niño pequeño atontado que se desvive para que lo veas siempre contento.
A veces pienso en el sentido de la vida, pero si carece de él mi mente no queda en blanco. Algún sentido tendrá, algo que permanece intacto. No lo identifiqué, pero noto cómo me voy acercando... y cada noche que paso contigo es un paso. Un paso hacia la cima de la montaña de la felicidad... aquella montaña que sabes donde empieza, no donde terminará... ¿Qué más da? Lo importante es el camino... la felicidad no es un estado, es una sucesión de momentos inolvidables que cada noche sueñas con repetirlos.
A veces pienso en el sentido de la vida y descubro que soy feliz... y es que cada vez que pienso en el sentido de mi vida, pienso en ti.

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