
El simple olor que noto hace que disfrute de tu presencia. Es el mismo olor que dejas en tu ausencia. Misma dosis de frescor, agua de colonia nueva y fresca que avisa a los que estamos a tu alrededor que estás, o estuviste, cerca.
Pero no es el olor, es algo más. Es un abrazo, un beso, una mirada diferente a las demás. Un juego de miradas, las muecas de una cara... hacen que no pregunte nada porque las cosas están más que claras. Una pausa en el camino, una bala disparada. Cruce de miradas, desafío... hasta las tantas de la madrugada...
Que va, tampoco es una mirada en el calor de un portal. Fuera hace un frío que pela que no quiero ni imaginar... un guante de protección, la otra mano descubierta. Hay quien incluso insulta al “vacilón” que conduce con tan solo una mano, siempre, las bicicletas...
No, no... tampoco hablamos de eso. Me refiero al río, por supuesto. Dicen que es bonito por la noche, solitario en la madrugada. Que corre el viento que da gusto haciendo cada noche más helada. No es el paisaje, ni los que contaminan con su presencia la noche sevillana en aquel sitio. Una cosa tengo clara, desde el 30 de junio ese sitio no volvió a ser el mismo.
Ya estoy llegando, atisbo a duras penas lo que puede ser. Mira, ven conmigo... ven, ayúdame. ¿Puede ser tu sonrisa?¿El privilegio de poder decir “yo también”?¿Puede ser la lluvia?Me encanta abrazarte mientras veo llover... Puede ser cualquier cosa, pero ahora no caigo... tengo que sacarlo sí o sí o, si no, no descanso...
Y llego a la conclusión de que no eres tú, ni cualquiera de las cosas que te rodean... son los momentos que paso contigo y que para mí se quedan. Lloraría si rompiésemos, patalearía si te pierdo... pero lo que yo he disfrutado contigo queda para mi cuerpo. Y es que entendería que algún día me dijeras que te gustaría vivir la vida a tu aire porque ya te dije una vez que, a pesar de serlo todo a tu lado, comparado contigo, a tu lado no soy nadie.
Hoy sé que quiero disfrutar mi vida contigo por encima de cualquier cosa, por encima de todo. Por encima de todo aquello de lo que prescindiría para ser feliz... y es que quiero que sepas que perdí la cordura y ahora estoy totalmente loco... sí,Cristina, estoy totalmente loco, pero por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario