El viento arreciaba... qué incómodo era en mi cara... Me hacía cerrar los ojos, incluso bajar la mirada... Levantaba la basura, que no paraban ni mis gafas... Una careta, al mal tiempo una careta... porque la buena cara es complicado, y de la sonrisa ni te hablo...
El cielo estaba gris, el sol entraba entre penumbras... no había nada limpio en el cielo, sólo un tenso olor a basura... La palmera se doblaba, parecía partirse... en realidad no lo decía, pero lo que quería era irse... Harta de aguantar tantas cosas sin sentidoy tantos tontos consentidos... tanta lluvia y temporal sin haberse movido decidió una cosa que nunca una palmera había decidido: “Quiero irme de aquí a cualquier lugar, pero lejos de lo mío...”
¿Qué ganaba la palmera? Nada claro en realidad... con lo tranquila que era quería innovar... y fue a moverse, cayendo directamente al suelo... El viento era muy fuerte, y no era un buen compañero... Cayó encima de un niño (de los consentidos de antes) Y descubrió que lo mejor era mantenerse aparte. ¿Por qué decidió moverse? Mató un pobre niño indefenso e inocente... aunque fue sin querer y ella sabía que era un accidente... pero el caso es que pasó, y al niño le dieron muerte...
La trasplantaron a otro sitio, muy aburrido, muy inhóspito... el anterior estaba más concurrido, y tampoco era tan malo el despropósito... Y es que hay que pensar que las plantas también tienen su reencarnación... porque pienso que, como seres vivos, también tuvieron una vida anterior... Y dependiendo de cómo se porten será mejor o peor... porque cada vez que se trasplantan cambian su aspecto exterior... Algunas florecen y crecen... otras ven marchita su flor... pero las plantas también aprenden y se comportarán en esta vida mejor.
Nuestra palmera fue egoísta y un tanto caprichosa... no estaba contenta con su papel en la vida, y no se le puede hacer otra cosa.... Tú naces para algo, y con ello tienes que vivir... porque si no, no hubieras nacido y tienes que admitirlo así. Como castigo la palmera quedó más delgada, incluso alargó su tamaño.... esta reencarnación no pareció ser mucho castigo para tanto y tanto daño... Era mu raro, exteriormente pintaba algo mejor de lo que era... desde que fuera ese árbol de poca sombra que dejó de ser palmera.... la castigaron con el propósito de que aprendiera... y de que a partir de ahora aceptase lo que realmente era...
El caso es que la palmera había cambiado, y ahora estaba más aburrida que nunca... ahora mismo está, y hasta su próxima reencarnación, castigada al lado de una tumba...
No hay comentarios:
Publicar un comentario