viernes, 19 de febrero de 2010

Cansado como siempre, derrotado como nunca...

Cansado como siempre, derrotado como nunca.. esperando qué se siente cuando mi vida es la que disfruta... esperando, sabiendo lo que me espera... que no me espera nada porque nada es lo que queda...
Es lo que tiene saber lo que decir en el momento oportuno... porque aunque amores haya muchos corazones no hay más que uno... porque si se rompe es difícil repararlo... porque es más débil con el paso de los años... Al mío ya lo maltraté, y espero que se recupere... todo el que intenta hacerse con él, lo hiere... todo el que quiere conseguirlo no lo logra (a veces por poco) Pero lo que si se está consiguiendo es volver a mi corazón totalmente loco... loco...
Late al compás que le marcan... hace el tic-tac del reloj, el sonido de las maracas... lo que cree que será lo mejor... lo que tiene futuro... cambia de son cuando se siente más seguro... no más duro, porque es imposible... a pesar de ser blandito no endurecerá si es así como sigue...
Siempre digo lo mismo, cambiando las palabras... siempre cuento lo que siento sin poner ninguna de las trabas... a todo el que me pregunta le respondo lo que sé... nada es lo que conozco y nada es lo que me queda por saber... lo que aprendo lo guardo, lo que me enseñan también... y si algo he aprendido a lo largo de los años es a confiar en la fe. Si tiene que pasar, algún día llegará sin duda alguna... algún día dejarás de llorar tragedias, te alegrarás de tu fortuna... pero hasta ese día solo queda recoger lágrimas que caen violentamente contra el suelo... hay veces que tengo fuerzas de sobra, otras en las que no puedo... algunas veces que me río porque llorar me parece de cobardes... otras en las que lloro porque pienso que llorar es un gesto amable... Y es que si algo tengo claro es que soy indeciso... que no tengo nada claro y por ello soy sumiso... sumiso a lo que me digan, a lo que me aconsejen... sumiso a mis amigos y a los que ellos me dejen...
Algo tengo claro, y es que todo lo veo oscuro... quiero tenerte en mis brazos, que tú seas mi futuro... no sé quién eres, pero sé que estás cerca... puedo notarte, sentirte... palpar tu presencia... pero no te presentas, y me resulta muy incómodo... el amor es un mudo grito sórdido.... la sordidez, el calor de una princesa... arropar a tus hijos, tenerles su plato en la mesa... trabajar en tu sueño, tener la certeza... que por muy buena que fuera la vida no sería mejor que esa... Actuar con cuidado, querer y que te quieran... labrar futuros y el tuyo... hacer lo que prefieras... el amor libre, el que nunca se encuentra... el tesoro escondido de puertas abiertas... el tesoro más buscado, incluso buscado a tientas... el tesoro guardado en el zapato de la misma Cenicienta... más que el zapato, más que el cristal de bohemia... que los buenos ratos, y la historia que acarrea... el amor por alguien que no era de la realeza, pero que a pesar de ello era una verdadera princesa...
Y es que no hace falta arrastrase para conseguir lo que queramos... solamente hay que esperar un poco, el futuro está en tus manos... solamente hay que hacer lo que creas que debes hacer, aunque sea quedarte quieto... el no actuar es actuar en un término obsoleto... hay que hacer algo cuando debamos hacerlo... y para ganarte el futuro, con tu pasado has de merecerlo... ¿Qué decir de qué es lo que piensas, más de qué es lo que has hecho? Porque el futuro son ideas que algún día dejarán de serlo... frase mítica, aunque verdad absoluta... nuestra mente piensa lo que hacer, mientras nuestro cuerpo lo disfruta... porque mientras unos se divierten otros son totalmente responsables... porque mientras que para algunos calla, otros consiguen que hable... es lo que tiene actuar de manera totalmente perdonable... que a veces lo hacemos mal, pero nos perdonan lo que no perdonarían a nadie...
Los animales se diferencian de nosotros, porque ellos se enamoran de un corazón, nosotros de un rostro... y sin a penas conocer ya juramos amor verdadero... un amor a una mujer que puede llegar a ser placentero... placentero, por placenta, por dinero... pero no por el amor que une a dos misioneros... no por el amor que sirve y te hace ser siervo... no por el amor que dura siempre, el que nunca se encuentra... un amor por la rutina de tener un hijo y una parienta... un amor obligado (muchas de las veces) por no romper la vida de tus hijos por lo que consideras idioteces... pero que en realidad no son, sino que duelen y duelen... y acaban gastando el amor que les queda... o incluso el que nunca tienen....
Por eso sigo triste, además de desanimado... pero también quiero decirte que estoy acostumbrado... que no me arrepiento, que sé como he actuado... que no me corrijas porque no me he equivocado... porque si tú disfrutas, y yo no he disfrutado, me queda mucho por delante para que encuentre a alguien a mi lado... algo más que por una noche, algo más humano... y que no nos inunde el derroche... que yo soy humano cada día de mi vida, pero también (en lo que os diferenciáis), cada noche...

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