Un año que termina, otro que comienza… el ciclo llega a su fin terminando como empieza… es verdad, un año más… un año más sin nada digno de destacar… ¿Qué más da que hablemos de uno más o de uno menos si nunca conseguimos lo que queremos? Es lo de siempre, porque siempre es igual y es lo mismo, quedando solamente la terapia del conformismo… Uno de enero, treinta y uno de diciembre… distintos días, años, meses… igual que siempre… yo te espero, tú juegas y comienzo el año perdido totalmente… Perdido el año y perdido yo, porque sé perfectamente qué fue lo malo del año pasado y quién lo destruyó…
Sé lo que tengo que cambiar, lo que quiero que me regalen… lo que quiero que hagas para mí, lo que no me haces… lo que quiero que seas, lo que nunca serás… la oportunidad que pasó, la que viene y pasará… el placer de dominar, la seguridad de ser dominado… la responsabilidad de expresar todo aquello que por miedo no se ha expresado… la tranquilidad terminar un año, la ilusión de empezarlo… la capacidad de decir “aquí estoy yo”, la posibilidad de demostrarlo… el calor de la familia, el frío de la sociedad… la templanza de tus padres que miran por tu seguridad…el abrigo de un amigo, el calor de lo lujurioso… los escalofríos de febrero por haber sido perezoso… el dolor de cabeza, el agua del día uno… poder dormir hasta la hora de la siesta manteniendo el ayuno… la reconciliación, época de amistad… la iluminación de los regalos, del envoltorio en el que vendrán… el carisma de un portero, la profesionalidad de los trabajadores… el olor a dinero de aguinaldo , olor a flores… La sonrisa de un aprobado, la decepción de un suspenso… la satisfacción de saber que estabas en lo cierto… la claridad de la noche y lo oscuro que tiene el día… la felicidad, el cariño, la melancolía… El amor a tu equipo, a tus amigos, a tu familia… el amor al amor y la custodia de su reliquia… las personas que se van, las que vienen… las que dicen que vendrán y luego “se entretienen”… las que parecen aparecer, espejismos simplemente… las que aparecen siempre a tu lado mientras creces…
El mal fario, la superstición… el color de un gato negro, un martes trece a traición… una puerta que se cierra mientras otras se abren… la que se abre sin que te des cuenta, deja pasar la corriente y hace que todo acabe… todo lo que se te ocurra, lo que no tenga lugar en tu imaginación… una mente prodigiosa, una idea del montón… un texto pegadizo, otro pegajoso… un texto claro, uno borroso… la claridad de la sinceridad, la sombra de la mentira… tú, ella o vosotros, los que hacéis que escriba… el matiz del color Sol de un cuadro, belleza superlativa… el matiz doloroso de un texto que apenas intimida… un examen exhaustivo, del don de la palabra… la poca importancia del que habla… la mirada furtiva, una mirada inquisidora… aquel que hace sentir mal mientras él mismo se acomoda… el que sobra, el que falta, los que somos… hacerlo todo de la nada, de la nada obtenerlo todo… hacer doler algo que sabe bien… enamorarte de alguien aunque no sepas de quién… querer tenerlo todo con la humildad del que no tienen nada… que la avaricia no condicione cualquier cosa que hagas… el poder de superación de la deficiencia… el poder abrasador de la ciencia… el poder del don de la inteligencia… el poder de convicción de la conciencia… el poder envidiable de la paciencia… el poder deseable de la exigencia, de la creencia… de la complacencia...
Y es que si algo desearía para este dos mil diez sería, sin duda, volver a nacer otra vez… tener a mis padres al lado, los mismos, y con ellos crecer… ser educado de nuevo y que ellos consigan rejuvenecer… ser hijo único y ver a mi hermano nacer… recuperar a mi abuelo, estar conversando a su lado y poder volverlo a ver… ser de nuevo el niño chico que nunca dejé de ser… sorprender a mi familia con los logros que en su día alcancé… demostrar mi comportamiento, y con él mi madurez… descubrir lo que significa la muerte y dejarle de temer… saber que la vida es el regalo que me tocó cuando mi madre compartió conmigo su ser… comprobar que el vínculo que nos une nunca se va a romper… salir de casa de nuevo, y estar como estoy en un año pasado que no fue especial… especial es ser como soy y sentirme normal… No sentirme desplazado, aunque no me guste la sociedad… que amigos tenga pocos, pero que sean de verdad… que me quieran, que los quiera… que haya amistad… ¿mi regalo de reyes? Quiero una vida nueva, igual que la que he tenido, por Navidad…
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